domingo, 7 de mayo de 2017

La compañera Evita nacía hace 98 años



He aprendido en el dolor de cada día, que es la escuela de los sencillos. Conozco la crudeza de esperar. Sé de la angustia de ver pospuesta una aspiración; y la certidumbre de poder abarcar ahora todo aquello que veía remoto e inaccesible me hace ser modesta ante las cosas. Como mujer, siento en el alma, la cálida ternura del pueblo de donde vine y a quién me debo. Lo inerte se ha resuelto, en esta forma, en lo vital, en lo humano, en la resolución de miles de pequeños problemas que angustian a miles de humanos.  El drama diario es mi propio drama, puesto que lo comparto con todos. La alegría cotidiana o el problema son, asi mismo , míos, de la compera Evita, de una mujer de sensibilidad sin resonancia ubicada allí donde los vaivenes de la suerte del pueblo reclaman.

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