lunes, 27 de octubre de 2025

Se cumplen 199 años de la Batalla de El Tala.

 



La Batalla de El Tala (27 de octubre de 1826) fue un combate ocurrido durante las guerras civiles argentinas, entre las tropas del caudillo riojano Juan Facundo Quiroga y el gobernador de Tucumán, Gregorio Aráoz de Lamadrid, el 27 de octubre de 1826, que se saldó con una victoria de Quiroga.



Antecedentes


El coronel Lamadrid había sido enviado al norte argentino a reclutar tropas para la guerra del Brasil, pero aprovechó las primeras que reunió para deponer al gobernador tucumano Javier López y ocupar la gobernación de su provincia natal. Poco después tomó parte en una pequeña guerra civil local en la vecina provincia de Catamarca, asegurando el triunfo para el contendiente del partido unitario.


Poco antes, el conflicto interno había sido pacificado gracias a la intervención de Facundo Quiroga, que había salido de garante de un arreglo pacífico entre las partes; pero la intervención de Lamadrid violó ese arreglo, y Quiroga buscó recomponer el equilibrio, interviniendo en la guerra civil. Tras varias idas y venidas de ambos vecinos, Quiroga logró el triunfo para el candidato federal y, para evitar nuevas intromisiones, invadió Tucumán para derrotar al ejército de Lamadrid.


Por otro lado, el presidente Bernardino Rivadavia, que no era reconocido en todo el país ni mucho menos, encargó a Lamadrid deponer a los gobernadores que se negaban a reconocerlo, entre ellos los de Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero. Quiroga comprometió al gobernador de esta última, Juan Felipe Ibarra, pero éste sufrió una invasión desde Salta por el coronel Francisco Bedoya y 1.200 tucumanos y salteños, que le impidió participar, viendosé obligado a llevar a cabo una campaña de tierra arrasada que logró hacer retroceder al enemigo.


Desarrollo


Apenas entrado Quiroga en la provincia de Tucumán, le salió al encuentro Lamadrid con sus tropas, en el paraje de El Tala. El encuentro pareció comenzar con una rápida victoria del tucumano, pero una veloz recuperación de Quiroga desorientó a los hombres de Lamadrid. Para empeorar las cosas, Lamadrid estaba enfermo de indigestión.


Consecuencias


Lamadrid fue seriamente herido en la batalla, y sus hombres huyeron. Creyéndolo muerto, los soldados de Quiroga desnudaron el cuerpo del jefe enemigo, pero cuando el jefe riojano lo buscó para darle sepultura, no encontró el cadáver. Lamadrid logró esconderse y refugiarse en Tucumán algunas semanas más tarde, donde logró reasumir el gobierno para una revancha. Las heridas de Lamadrid quedaron como terribles cicatrices en su cara, y la pérdida de la mitad de una oreja, características que harían inconfundible la figura del jefe unitario en el futuro.

miércoles, 22 de octubre de 2025

Adrián Ceferino Ballestero nacía hace 92 años

 



Nacido el 22 de octubre de 1933. El “Víctor” como lo conocían sus compañeros, era delegado gremial de “Grafa”, la inmensa fábrica ubicada en la calle Albarello de esta capital. Fue secuestrado el 24 de septiembre de 1976 a la edad de 42 años. La misma empresa lo marcó para que se lo llevaran. A las 4 y 20 de la madrugada salió para la fábrica y a las dos cuadras lo estaban esperando, le dispararon cuando se resistió a su secuestro y se lo llevaron en el baúl de un coche; eso ocurrió en Moreno, provincia de Buenos Aires. Ballestero se había postulado para ser secretario general del gremio, la Asociación Obrera Textil (AOT) por la Lista Blanca. 

 


miércoles, 26 de abril de 2023

Se cumplen 194 años de la Batalla de Puente de Márquez.

 



La Batalla de Puente de Márquez (en el límite de Villa Udaondo y Paso del Rey, provincia de Buenos Aires, 26 de abril de 1829) fue un combate de la guerra civil entre unitarios y federales en la Argentina, que resultó una victoria de las fuerzas del gobernador de la provincia de Santa Fe, Estanislao López, y del jefe federal Juan Manuel de Rosas6 sobre el general Juan Lavalle, que había usurpado el cargo de gobernador de la provincia de Buenos Aires.




Antecedentes


Tras la caída de la presidencia de Bernardino Rivadavia, el jefe del partido federal, Manuel Dorrego, fue electo gobernador de la provincia de Buenos Aires. Pero una alianza del partido unitario con los jefes del ejército que había hecho la guerra contra el Imperio del Brasil lo derrocó el 1 de diciembre de 1828. Días después, Dorrego era derrotado en la batalla de Navarro y fusilado por orden de Lavalle, por instigación de los líderes del partido unitario.


El jefe del ejército de campaña de Dorrego, Juan Manuel de Rosas, se retiró hacia la provincia de Santa Fe, desde donde el gobernador Estanislao López ya marchaba hacia Buenos Aires, a vengar el crimen y deponer a los unitarios. Lavalle se adelantó e invadió Santa Fe, pero López lo dejó sin caballos y lo obligó a retroceder. Varios caudillos menores del sur de la provincia de Buenos Aires obligaron a dividir las fuerzas unitarias, por lo que éste tuvo que retroceder hacia la capital de la provincia.


La batalla


Lavalle quería impedir el avance federal buscando un punto de fácil defensa, así que decidió atacar a su enemigo por sorpresa. Para eso debía cruzar el río de las Conchas (actual río Reconquista). No podía usar el Puente de Marquéz, donde estaba atrincherada la vanguardia federal, los Dragones de Santa Fe de Pascual Echagüe. Vadeo el curso fluvial y venciendo en la otra orilla algunos piquetes de gauchos enemigos. Los unitarios marchaban con la caballería en vanguardia y la infantería y artillería en retaguardia.


El general unitario dispuso en retaguardia al batallón No. 1 de Cazadores flanqueado por la artillería y al frente la caballería, de derecha a izquierda, los regimientos Cazadores, No. 16 y No. 1. Al frente tenía el ala izquierda de López, formada por contingentes de milicianos de Santa Fe, Entre Ríos, Luján y Arrecifes, de izquierda a derecha. El ala derecha la formaban las milicias de Buenos Aires a las órdenes de Rosas.


El 26 de abril a las 6 de la mañana comenzaron los ataques de ambos lados, con lo que lentamente los federales fueron dominando la acción. Poco antes de las 10 de la mañana, una ruidosa carga de los indios espantó a los caballos de repuesto del ejército de Lavalle, que ya tenía los suyos muy cansados. La caballería unitaria fue rápidamente arrollada, mientras la infantería debió retirarse, cruzando el puente y destruyéndolo. De allí siguió su retirada hacia el actual partido de La Matanza, mientras López se estableció en Luján y Rosas en los alrededores de Cañuelas.


Consecuencias


La batalla dejó muy disminuidas y sin movilidad las fuerzas de Lavalle. Si bien Estanislao López se vio obligado a regresar a Santa Fe — debido a que el general José María Paz había derrocado al gobernador de la provincia de Córdoba y podía intentar atacar su provincia en cualquier momento — Rosas sitió a Lavalle en la ciudad de Buenos Aires, cerrando cada vez más el cerco y dejándolo sin provisiones desde el campo. Meses después, Lavalle tuvo que firmar un tratado de paz con Rosas, que en definitiva sería elegido gobernador en diciembre de ese año.


La batalla de Puente de Márquez fue una victoria federal que hizo posible que ese partido se hiciera con el gobierno de Buenos Aires y llevara la guerra contra los unitarios al interior del país, contando de su lado los enormes recursos económicos y humanos de la provincia de Buenos Aires. A fines de 1831, el partido unitario sería derrotado en todas las provincias.


martes, 28 de febrero de 2023

Juan Domingo Perón hablaba hace 78 años en Tucumán: "Hay un camino en la República que tiene el simbolismo de la unión de todos los argentinos que nosotros propugnamos"

 



DISCURSO EN LA PLAZA INDEPENDENCIA DE TUCUMAN ANTE UNA CONCENTRACION OBRERA Juan Domingo Perón [28 de Febrero de 1945]



Excelentísimo señor interventor de la provincia de Tucumán; señor Comandante de la quinta división de Ejército; señores Ministros y funcionarios; señoras, señores, trabajadores tucumanos: 

En primer término deseo hacer llegar a ustedes un afectuoso saludo del excelentísimo señor Presidente de la Nación quien por mi intermedio ha querido estar presente en esencia en esta reunión del músculo de Tucumán, a quien la Nación debe tanto por sus sacrificios.

Hay un camino en la República que tiene el simbolismo de la unión de todos los argentinos que nosotros propugnamos: es el camino que une Buenos Aires, que con su 25 de Mayo se convirtió en la cuna de la libertad, con Tucumán, que con su 9 de Julio se convirtió en la cuna de la independencia argentina. Nosotros considerarnos a esa unidad como indispensable para la salvación del país. Vivimos momentos duros como no lo han sido tanto a la largo de toda nuestra historia, pero hemos de salir adelante con la dignidad, con el valor y la decisión necesarias para lo cual necesitamos estar profunda y férreamente unidos como nos encontramos hoy la mayoría de la población argentina. Para ello es preciso que el más humilde de los argentinos se considere un diente indispensable de ese enorme engranaje que es la integridad total de nuestra Patria; pero es necesario también, para que esa unidad sea efectiva, que sacrifiquemos un poco de egoísmo para que en este país, como lo dije muchas veces, no haya hombres exageradamente ricos en perjuicio de otros exageradamente pobres, Para tener hombres decididos a defender la Patria, es necesario, en primer término, que esos hombres sean fuertes y amantes de esa patria, cuyo amor está generalmente en razón directa con la justicia que esa patria asegura para todos sus hijos. Por eso nos hemos puesto a la obra para realizar en nuestro país un trabajo indispensable, para que no pueda existir la desgracia de ver la miseria en medio de la opulencia.

Los soldados sabemos bien de nuestro pueblo; recibimos vuestros hijos y vuestros hermanos en los cuarteles, vivimos con ellos, conocemos sus penas, la desnutrición y las enfermedades de los niños que repercuten en el muchacho de 20 años; sabemos de su miseria inicial y queremos de una vez por todas poner remedio a esa miseria que no toleramos en el futuro cueste lo que cueste y se oponga quien se oponga. Queremos hombres fuertes y hombres sanos, queremos que vuestros niños aprendan a sonreír desde su niñez, queremos que en esta tierra donde el trabajo sobre no haya ningún hombre tan desgraciado que no pueda ganarse el pan con el sudor de su frente. Es natural que todo ello no lo podamos desarrollar en poco tiempo; la incuria y el abandono de cincuenta años mal podrían remediarse en el corto lapso de un año. Ustedes han demostrado poseer la confianza que les pedí inicialmente hace un año y veo nacer en las masas argentinas, una fe en lo que hemos de hacer que nos da todas las fuerzas que necesitamos para luchar hasta lograr nuestro propósito. 

Quiero dar cuenta al pueblo de Tucumán de nuestros planes, de la obra realizada y de la por realizar. En primer término, la Secretaría de Trabajo y Previsión ha buscado obtener en las masas argentinas el dominio y el desarrollo de principios éticos indispensables al trabajador, mediante le elevación de la cultura social, la dignificación del trabajo y la humanización del trabajo. Buscamos organizar el trabajo para que en esta tierra no vuelva jamás a ser una mercancía que se compra. El trabajo es una fuerza humana y ha de organizarse y administrarse como fuerza humana; no habrá en adelante fundamentos capciosos que puedan desvirtuar dentro de la masa trabajadora la mística que nosotros estamos inculcando para su bien y para asegurar su futuro. Para ello es necesario también, que la masa trabajadora comprenda su problema; debe organizarse gremialmente en sindicatos solidamente constituidos y seriamente dirigidos, para lo cual esos sindicatos deberán ser unidos y fuertes, bien disciplinados gremialmente y deben arrojar de su seno toda cuestión, política o ideológica que no esté de acuerdo con su bienestar obrero. La política dentro de un sindicato es una bomba de tiempo destinada destrozarlo cuando menos lo piense la clase trabajadora.

Hemos organizado ya la justicia del trabajador. Es indispensable que el trabajador tenga el fuero que lo defienda de la injusticia de los demás. Esa justicia comenzara ya a funcionar en el mes de junio en toda la Republica.

Hemos estructurado y estamos estructurando la organización de los salarios generales. Hemos de establecer un salario mínimo de cada uno de los gremios y para todos los trabajadores del país. Nadie podrá ya intentar en adelante, la explotación del hombre por el hombre sino que deberá retribuir el trabajo del hombre en forma humana y cristiana. Hemos estructurado totalmente la organización de las relaciones entre los trabajadores y sus patronos. Ya no será posible ni el abuso de los unos ni la prepotencia de los otros. Las finalidades de esa relación se alcanzan ahora en una mesa transaccional bajo el ojo vigilante de la Secretaría de Trabajo que no permite injusticias y que no tolera injusticias de ninguna naturaleza. Mil convenios colectivos hemos realizado en el año 1944; ellos serán la base de nuestro futuro código de trabajo; con él la garantía de la masa trabajadora está asegurada para siempre. 

En la previsión social ya está terminado el plan, que ha iniciado su ejecución para la construcción en el país de casas para obreros por cuatro millones de pesos. Pensamos en pocos años hacer desaparecer el conventillo y el rancho de toda la extensión de nuestra Patria.

En materia de seguros sociales, tenemos ya estructurado el Consejo Nacional de Previsión Social. El panorama del país era triste en cuanto a la previsión social, tenían jubilación sólo aquellos que habían ganado mucho dinero durante su vida, en tanto que los humildes y los trabajadores estaban desamparados totalmente de la previsión social del Estado. Un millón y medio de hombres hemos incorporado este año a la previsión social, con el Consejo aseguraremos el seguro integral de los trabajadores contra los riesgos profesionales y desterraremos el cuadro pavoroso de una vejez desamparada o de una invalidez sin asistencia social. Estamos sobre el camino de la mutualidad integral; en otras palabras, comenzaremos por el ahorro que es la asistencia individual de cada trabajador, continuaremos con la mutualidad, que es la asistencia del grupo, y terminaremos con la asistencia general del Estado que es la previsión social indispensable para la masa de los trabajadores.

Referente a Tucumán, el problema de la azúcar ha tenido una feliz solución; basta ahora que se ponga en cumplimiento el decreto del Poder Ejecutivo, y les aseguro que hemos de poner en movimiento todos los medios necesarios para que eso se cumpla irremisiblemente; no habrá remisos en el cumplimiento de este decreto porque lo hemos de imponer de cualquier manera. Yo pido a los genios, la comprensión necesaria para que ello se realices sin violencia de ninguna naturaleza. El ingenio es en esta tierra un producto del ferrocarril y de la protección del Estado; en consecuencia sus beneficios no han de ser todos para el ingenio sino que es indispensable que ellos aseguren la vida de las masas trabajadoras en esta región insalubre. La protección a la industria sólo se justifica cuando refluye sobre la masa que trabaja y se sacrifica. Se ha dicho que el régimen de trabajo de la industria azucarera argentina puede ser similar al de otros países; yo contesto a esto diciendo que en los demás países las industrias azucareras son industrias de negreros y aquí lo son de blancos y argentinos. 

Referente a las leyes de protección obrera, la ley 11.544 que se refiere al pago de las horas extras, la Secretaria de Trabajo tiene preparada una resolución por la cual se aclara que todo el personal de las fábricas de la industria azucarera tiene derecho al pago de las horas extras, reclama el cumplimiento del decreto N° 678, que aumenta el precio del azúcar y fija los salarios para todos los obreros que intervienen en la industria del azúcar con especialidad. Ese decreto no se discute; se cumplirá en todas sus partes. Ya han intervenido las fuerzas del capital y del trabajo en las conversaciones previas, de manera que sólo resta cumplirlo. Como complemento de una conquista más del decreto, se ha firmado ayer otro decreto, que leva el N° 4531, cuyo texto traigo aquí para que sea leído a ustedes desde este micrófono. 





Seguidamente el capitán Russo dio lectura de dicho decreto y continuando su exposición el coronel Perón agregó :

Sobre asistencia médica y social, la Junta Nacional del Azúcar, que está por constituirse administraros los fondos especialmente destinados a este objeto, por el decreto 678 con la denominación de "fondos especiales”.

Ahora, para nuestros amigos los ferroviarios deseo decirles que los ferrocarriles del Estado, tendrán, en marzo, el escalafón administrativo, y las retenciones ya han sido puestas en planillas para efectuar los pagos en el mes de abril.

Con respecto a subsidios, se ha ordenado la inversión de 250.000 pesos en concepto de subsidios para Tucumán. También traemos la orden para distribuir subsidios de beneficencia. Para ayuda escolar a la provincia de Tucumán, como asistencia social se ha ordenado la inversión de 240.000 pesos para comedores escolares y la suma de 200.000 pesos para ropas de los escolares.

Señores: Antes de terminar, quiero agradecerles profundamente esta demostración que colma mi corazón de argentino y satisface ampliamente los anhelos del Secretario de Trabajo y Previsión. Sólo quiero hacerles una recomendación a los trabajadores de Tucumán. Cuiden sus organizaciones; depúrenlas y únanse, apoyen a la Secretaría de Trabajo y Previsión, porque ese es el organismo que defiende las conquistas presentes y las futuras conquistas de los gremios de los trabajadores. Piensen que esas conquistas han de asegurarlos en el porvenir cuando elijan y apoyen a los hombres que han de ser útiles al país, en primer término y al pueblo en segundo lugar. Piensen que estamos en el comienzo de las conquistas de nivelación social y de justicia del trabajo. Piensen que sólo las conservarán según sea la conducta que observen los trabajadores como ciudadanos de la Nación. Y piensen que si estas conquistas algún día las pierden, no habrá en ello más que un solo culpable: el trabajador mismo. 

Finalmente les agradezco de nuevo todas las amabilidades que ustedes tienen con este modesto soldado de la revolución, les agradezco y les recuerdo que allá en Buenos Aires existe el corazón de la clase trabajadora que palpita y que vive en la Secretaría de Trabajo y Previsión. 

JUAN DOMINGO PERÓN

miércoles, 20 de octubre de 2021

Hace 77 años Perón le hablaba a los compañeros periodistas: "El panorama social que ofrecía la prensa, mostraba el contraste tremendo entre unas empresas demasiado ricas con periodistas demasiado pobres"

DISCURSO EN LA INAUGURACION DEL V CONGRESO NACIONAL DE LA FEDERACION DE PERIODISTAS Juan Domingo Perón [20 de Octubre de 1944]




La presencia de los periodistas de todo el país en la Secretaría de Trabajo y Previsión, no puede ser saludada por nosotros sino con un gesto de bienvenida y una expresión de reconocimiento hacia los hombres que, día a día, anónimamente, han forjado en forma integral la grandeza de una prensa cuyo sano prestigio sobrepasa las fronteras continentales.

Hemos expresado clara y categóricamente en otras ocasiones, el alto concepto que nos merecía la letra impresa, y cuál era, a nuestro entender, la función social de la prensa, porque la enorme experiencia recogida dentro y fuera de nuestra patria, nos permitía hacer un balance objetivo y desapasionado.

Fuimos primero espectadores del engrandecimiento extraordinario de nuestros órganos de prensa, y luego asistimos a la decadencia y al fracaso de otra prensa que había perdido ese derecho de crítica que es la carne y la sangre del papel impreso, y el orientador más valioso con que cuentan los hombres de Estado.

El elogio uniformado y dirigido ha sido un contrasentido que ha resultado fatal para los hombres que hicieron de él un arma política; y ni sus sistemas, ni siquiera su memoria ha podido sobrevivir al oleaje de silencio, de indiferencia, de rumores y de ridículo, con que el pueblo suplantó la libre expresión de las ideas.

La libertad, por lo tanto, es el clima natural de la prensa y fuera de ella vive amordazada. Pero la libertad sin libertinaje. Los hombres que integramos este gobierno, no tememos a la crítica. Por el contrario, la hemos solicitado públicamente y reiteramos ese pedido ahora, ante vosotros, los que representáis a la prensa de todo el país; porque no nos consideramos ni salvadores de la patria, ni profesionales, ni infalibles en nuestras determinaciones, que estamos dispuestos a rectificar honestamente, tan pronto se nos demuestre que seguimos una ruta equivocada.

Esto que entendemos como función esencial de la prensa, es precisamente lo que necesitamos. La verdad no nos asusta, de la misma manera que no nos ha intimidado la magnitud de los problemas sociales que encaramos, porque no podían seguir indefinidamente siendo un obstáculo el progreso de la República y el bienestar del pueblo.

Nos interesa sólo la exactitud y la honestidad de la crítica despojada de todo interés político y de todo interés económico; como expresión auténtica del sentir y del pensar colectivo, por encima de las conveniencias de las empresas, de los sectores o de los círculos. Tiene ella el deber inexcusable de recoger el clamor de la calle, del taller y del campo, si desea que su juicio sea algo más que la expresión personal de un comentarista, cuya opinión no subestimamos, pero que no podemos aceptar como un reflejo del sentimiento popular.

A lo que nos oponemos y nos seguiremos oponiendo con toda la fuerza de la autoridad, es a esa arbitraria invocación de la libertad de expresión, con que se encubren campañas destinadas a confundir y desorientar a la opinión pública. Las linotipias y las rotativas, no pueden ser impunemente convertidas en armas de perturbación económica, de disociación social, ni en vehículos de idearios extraños, ni de ambiciones políticas, ni de desahogos personales.

Hemos sido fieles a estos conceptos destinados única y exclusivamente a impedir la subalternación de la prensa argentina, cuyo nivel intelectual solo puede enorgullecernos. Toda la acción de la Secretaría de Trabajo y Previsión, ratifica esta afirmación. El Estatuto Profesional del Periodista, por el cual venía luchando estérilmente el gremio desde hace una cuarto de siglo y la reglamentación de la ley de jubilaciones, que amenazaba desaparecer tras largos años de espera, son dos noticias de gobierno destinadas a enaltecer esta actividad de la que tanto se había hablado, pero en cuyo bien, nada, absolutamente nada se había hecho.

No voy a hacer el panegírico de estas dos conquistas gremiales precisamente ante quienes han sido sus beneficiarios. 

No creemos por otra parte haber hecho otra cosa que un acto de justicia.

El panorama social que ofrecía la prensa, mostraba el contraste tremendo entre unas empresas demasiado ricas con periodistas demasiado pobres. El standard de sueldos que percibían los hombres que habían forjado la grandeza de nuestros diarios; dejando día tras día jirones de su espíritu inquieto, de juventud y de su propia vida en el torrente de papel impreso que crecía ruborosamente como una manera. No llegaba siquiera al que el Estado fija para sus servidores más modestos. Y el Estado no pudo permanecer indiferente ante el drama de estos miles de trabajadores intelectuales olvidados. Teníamos no solo el deber, sino también el derecho de exigir para ellos una retribución decorosa, ya que año tras año salen del erario público con destino a las cajas de las empresas periodísticas millones de pesos en concepto de publicidad oficial y se otorgan franquicias o se cancelan derechos aduaneros en un verdadero subsidio estatal, que no podía ser un exclusivo beneficio patronal, sino que todos los que contribuyen con su esfuerzo fecundo al agradecimiento de nuestra prensa.

El Estado no hizo otra cosa que exigir una retribución racional de lo que daba generosamente, ajustándolo a la realidad de unos balances que demostraran el grado ya exacto de prosperidad de cada una de las empresas periodísticas.

Hemos alejado el fantasma de la inestabilidad que flotaba sombríamente sobre los hogares de los periodistas, poniendo freno a los despidos arbitrarios. Hemos concedido derechos e impuesto deberes, cuyo cumplimiento exigiremos con inflexibilidad tanto a los patrones como empleados. Hay que acostumbrarse definitivamente a esta idea. El Estatuto Profesional del Periodista debe cumplirse integralmente, porque ni la astucia, ni las amenazas, ni las influencias impedirán la vigencia de esta conquista, ni la sanción contra quienes intenten violarla.

La reglamentación de la ley de jubilaciones y pensiones para periodistas, completa el programa de realizaciones cumplidas desde esta Secretaria en beneficio de un gremio a cuyo esfuerzo obstinado tanto debe a la República.

Hoy día, los periodistas argentinos pueden mirar sin angustia el porvenir porque una caja rejuvenecida y fuerte les asegura una vejez apacible.

Ambas cosas os pertenecen íntegramente. A vosotros corresponde ahora la defensa de los derechos y las conquistas, para que la futura Casa del Periodista, que se levantará con la contribución estatal, se eleve en el centro de la gran Capital, como un símbolo de la unidad y de la fortaleza del gremio.

JUAN DOMINGO PERON


lunes, 16 de marzo de 2020

Una vez mas Perón anticipándose a los tiempos: Hace 48 años le escribía esta histórica carta a Kurt Waldheim





Carta al SeC. Gral. de la ONU 16 de marzo de 1972

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 16 de marzo de 1972

A Su Excelencia
el señor Secretario General de la
Organización de las Naciones Unidas Don Kurt Waldheim
Edificio de las Naciones Unidas Nueva York

Los graves problemas que acosan a la humanidad en este momento de la historia me han llevado a dirigir el adjunto Mensaje a los Pueblos y Gobiernos del Mundo, el que tengo el propósito de dar a publicidad el 23 del corriente mes. Deseo anticiparle su contenido en virtud de que vuestra importantísima misión en defensa de la paz y cooperación internacionales lo convierten en uno de los principales destinatarios de mi mensaje.

Como usted podrá apreciar, considero que los problemas de contaminación ambiental, despilfarro de recursos naturales, tensión internacional y la carrera armamentista son tan graves como interdependientes, y por lo tanto exigen una acción enérgica, inmediata y global. Me preocupa en particular el agotamiento de los recursos naturales en los países del Tercer Mundo, con las consecuencias que están a la vista y se hacen sentir principalmente entre los sectores más humildes de la población. En verdad, la selección natural ha sido convertida en un sofisma detrás del cual se ocultan una selección social y una selección internacional.

Entiendo que las Naciones Unidas deberían constituir el eje de cualquier acción internacional conjunta en este campo. A tal efecto sin duda será necesario crear nuevos organismos como el ya constituido para luchar contra la contaminación, y coordinar la acción de los mismos.

Deseándole éxito en su difícil misión, saludo a usted, Cordialmente,

Juan D. Perón

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Se cumplen 49 años de esta carta de Juan Domingo Perón al compañero Leopoldo Frenkel




Carta al Dr. Leopoldo Frenkel 6 de noviembre de 1970

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 6 de noviembre de 1970.

Al Dr. Leopoldo Frenkel

Querido compañero:

Me he enterado que no le ha llegado mi carta referida al excelente trabajo que tuvo Usted la amabilidad de enviarme sobre BASES ESTRATEGICO-POLITICAS DE LA TERCERA POSICION ARGENTINA EN EL MUNDO y deseo felicitarle por su contenido. Es un aporte actualizado que será de gran utilidad para fijar líneas futuras y llevar a nuestro Movimiento la seguridad de que no nos habíamos equivocado, cuando hace ya un cuarto de siglo, fijamos una "Tercera Posición".

Sigo de cerca lo que allí está sucediendo y, malogrado el pesimismo de algunos, pienso que se acerca una decisión. Hasta 1966 el problema era la situación argentina, ahora no hay más problema que la dictadura militar, contra la que parecen colocarse todas las fuerzas de opinión político-social y "muchos perros hacen al final la muerte del ciervo". Las Fuerzas Armadas, por su parte, se disocian a paso acelerado y todo parece acercarse a un final casi previsto. La suerte parece echada, sólo falta el tiempo indispensable para que cristalice la acción, lo que todavía es sólo posibilidad pero alentadora, porque hasta hace poco era una posibilidad un tanto aleatoria. Hoy las cosas parecen haber cambiado: un Pueblo en lucha revolucionaria abierta, factores alentadores como el de Chile, fuerzas enemigas en disociación, en una situación que no da para más.

Cualquiera sea la decisión que se produzca, quedará siempre "el rabo por desollar": lo que se debe hacer cuando esa decisión se produzca. Eso es lo que me preocupa, porque en ese campo, nada se puede improvisar. Por eso pienso que es indispensable que se comience a estudiar y planificar la acción futura. En la revolución nada puede improvisarse, es preciso tenerlo todo previsto, planificado y formados los equipos de ejecución. Sólo así podrá satisfacerse sin pérdida de tiempo las inquietudes lógicas que sucederán a las frustraciones a que nos han llevado sucesivamente los intentos reaccionarios armados por el imperialis--mo y sus agentes nativos. Tomar el Gobierno para una nueva frustración, aunque fuera momentánea, sería lo peor que podría pasarnos.

La tarea de los hombres depensamiento en estos momentos, ha de estar especialmente encaminada hacia la posibilidad de alcanzar una unidad de propósitos, desarrollar al máximo ta solidaridad indispensable entre los grupos afines que luchan por la liberación y formar los órganos necesarios, capaces de llegar a una concepción apropiada en lo ideológico y doctrinario, como para alcanzar una unidad de acción absoluta. Yo se la importancia que tiene este aspecto de la revolución porque lo realizamos en 1944 y 1945 desde el Consejo Nacional de Posguerra, simultáneamente con la preparación humana realizada desde la Secretaría de Trabajo y Previsión.

Pienso que la "preparación humana" hoy está suficientemente realizada merced a lo que ya hemos hecho y a lo que han estado haciendo nuestros enemigos. Nos queda por realizar la "preparación técnica" y eso es lo que me preocupa en alto grado. He impartido las instrucciones correspondientes al Comando Táctico y se que éste ha comenzado ya a funcionar con el Consejo Superior y un Instituto Tecnológico y de Planificación que espero comiencen pronto a dar señales de su existencia y trabajo. Fuera de ello será preciso alcanzar la colaboración de todos, en forma de impedir toda clase de sectarismo, siempre tan perjudicial en esta clase de actividades.

Recuerdo que en 1944, formamos en el Consejo Nacional de Posguerra, un "cuerpo de concepción", formado por hombres provenientes de los nimbos más dispersos y allí comenzamos nuestro trabajo de selección que dio por resultado la formación de un grupo de extraordinario valor por la calidad de los hombres y la cantidad de "materia gris" que nos fue posible reunir. De allí salió la concepción y la planificación de la Revolución Justicialista, como asimismo se formaron los "equipos de ejecución" que, en 1946, se hicieron cargo de realizar los planes, ya que la obra de arte no consiste en concebir un plan, sino en ejecutarlo.

Cuando llegamos al Gobierno, fue suficiente trasladar el Consejo Nacional de Posguerra a la Casa Rosada y todo pudo ponerse en marcha sin dilaciones. Sólo así puede iniciarse y realizarse una revolución sin tropiezos y errores iniciales que, en muchos casos, no pueden corregirse a lo largo de todas sus operaciones.

Pienso que un sector muy importante en las actuales circunstancias es el militar y dentro de él, el sector juvenil que comienza a mostrar inquietudes justicialistas de ambiente militar. Estos muchachos, inteligentes y honestos, de lo que han dado ya suficientes pruebas, quieren trabajar desde ya en lo que concierne a su profesión en relación con la acción popular. Por eso tengo el placer de presentarle al Tte. 1ro. Don FRANCISCO JULIAN LICASTRO a fin de conectar a un grupo de Oficiales interesados en nuestros asuntos y preparación, con la seguridad de que serán de extraordinaria utilidad en las tareas en que están Ustedes empeñados.

Le ruego que salude a los compañeros de la Comisión de Estudios Económico Sociales y acepte, junto con mi saludo más afectuoso, mis mejores deseos.

Un gran abrazo.

Firmado: Juan Perón.